Actualmente para realizar una biopsia se extrae una muestra del tejido tumoral, lo que es un método invasivo donde se requiere de una incisión o cirugía en el paciente.

Sin embargo esto cambiará pronto en todos los laboratorios con la llamada biopsia líquida, la cual detecta las mutaciones específicas de un tumor mediante una muestra de sangre.

La biopsia líquida también es conocida como test de ADN tumoral circulante o test de biomarcadores basados en la sangre.

Con este método se podrá ahorrar tiempo, porque el paciente no tendrá que ser operado,  se pueden hacer diversas pruebas, buscando controlar la evolución de una patología que es cambiante. Además los resultados de los análisis están disponibles en tan solo uno o dos días.

Lo más importante es que una biopsia líquida facilita el diagnóstico y la toma de decisiones para aplicar un tratamiento más efectivo a la característica de cada tipo de cáncer.

Esta prueba es capaz de analizar la sangre en búsqueda de mutaciones puntuales en 70 genes, que pueden ser aplicados en pacientes con cáncer avanzado de tumores sólidos.

También puede detectar en forma temprana cáncer de ovario, páncreas, hígado, vesícula biliar, intestino, mama, pulmón, cerebro, esófago, linfomas y mielomas.

Sin duda alguna, es un gran beneficio en la medicina oncológica.